sábado, 7 de julio de 2012
Todo lo que no quiero contar.
De cuando un sueño es mejor que tu propia vida, y todo cambia y estás tan dentro de eso que no sabes si lo que dices por la mañana tiene sentido o deberían gritarte "mentirosa" desde todas las plazas del mundo. Abrir los ojos después de algo así es como coger la cafetera y darte cuenta de que ayer te acabaste todo el café y ya no queda nada, ni dentro ni fuera ni en ningún sitio. Y estoy igual de vacía ahora que en octubre. Deberías escribirme y contarme cualquier cosa. Aunque no sepas a dónde, deberías hacerlo y conseguir que me llegue, no solo al buzón del correo. Que me llegue.
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