Voy a hacer cosas a deshora, a cerrar las ventanas para que no se escape el sol que quedó dentro.
Loa libros que se leen ahora están en mesillas ajenas, sólo queda interpretar a la luz de los ojos de otros.
Eso es, luz, imprimir dos billetes con destino a lisboa y acabar de encalar las paredes de la cabeza para hacerme razonar.
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