A veces necesitamos distancia, ¿recuerdas aquel capuccino? igual fue antes de irme, o antes de volver del todo. No sé. Pero yo lo recuerdo con sol y descanso, como cuando estás harto de mundo y necesitas un cuaderno entero para desahogarte o para ahogarte dentro, tu ya me entiendes. Bueno, pues estábamos ahí y tu sonreías y hacías muchos gestos con las manos, igual que la última vez que te vi. Y desde ese día, los capuccinos me suenan a tu voz y a tu caos.
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