Hace tiempo que llueve.
No me refiero a ese tiempo cronológico que hace tic-tac en nuestras muñecas.. si no a ese otro que nos roba los susurros.
La verdad es que hacía falta, quiero decir, la lluvia de verdad y eso; la tierra está seca, pero a mi me duelen lo mismo los tobillos. Las cadenas son inversamente proporcionales, siempre son más fuertes cuanto menos se ven.
Y todas esas cosas son las que siguen lloviendo.
Esas que no te cuento hoy, pero que sabes de ayer y de ya hace... o no, porque serán nuevas y repetidas.
Desde arriba de la banqueta veo como la lluvia se acerca cada vez más. Creo que realmente llevo mojado mucho más tiempo del que creía, pero, por fin, la lluvia suena en la ventana y se oye más fuerte fuera que dentro.
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